Alertan por impacto de El Niño

Julio será uno de los meses más críticos para ganaderos y productores de Nicaragua. Aunque las consecuencias de El Niño ya se observan con la muerte de centenares de reses en el corredor Norte del país y otros puntos de Occidente, dicho fenómeno meteorológico alcanzará su umbral en Julio, según alertan organizaciones que monitorean las variaciones de la presión atmosférica del Océano Pacífico, así como las temperaturas interoceánicas
Foto: La escasez de lluvia ha afectado la producción agrícola, principalmente en el norte del país. C.S. Maldonado/Confidencial.

Julio será uno de los meses más críticos para ganaderos y productores de Nicaragua. Aunque las consecuencias de El Niño ya se observan con la muerte de centenares de reses en el corredor Norte del país y otros puntos de Occidente, dicho fenómeno meteorológico alcanzará su umbral en Julio, según alertan organizaciones que monitorean las variaciones de la presión atmosférica del Océano Pacífico, así como las temperaturas interoceánicas.

El pasado 18 de Junio, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), alertó sobre la inminente llegada de El Niño, que se caracteriza por una prolongada sequía, escasez de lluvia y precipitaciones que no caen de manera equitativa en todo el territorio. Según la entidad, los cultivos más afectados serán los que estén ubicados en Sudamérica y el Caribe, algunas naciones de África y del sudeste asiático. Sin embargo, Nicaragua también enfrentará el fenómeno. Esta vez, por décima ocasión.

Mediante un estudio presentado para la misma fecha, el Centro Humboldt –un organismo no gubernamental que promueve el desarrollo territorial y la gestión ambiental- advirtió que la carencia de lluvia han superado los cálculos que se preveían para 2014. Sus representantes revelaron que el déficit de precipitaciones en el Norte de Nicaragua, Chinandega y León, es del 40%, mientras que la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAS) registra un 20%.

La investigación del Centro Humboldt también indica que el departamento de Carazo presenta un déficit de lluvia del 50% y el Pacífico Central, de 88%. Para la organización no gubernamental, Mateare es uno de los municipios más afectados por El Niño, con nueve meses sin lluvias, por lo que también se explicó que, en estas condiciones, sería imposible pensar que el clima favorecería las primeras siembras, puesto que tampoco se alimentan los acuíferos ni crecen los ríos.

El estudio también plantea que los inviernos de los años 2010, 2011 y 2012 fueron activos con tormentas a nivel mundial. Debido a este comportamiento, se pensaba que el 2014 sería una temporada tranquila, sin mayores inconvenientes, pero resultó ser todo lo contrario.

Los estragos de El Niño

René Escoto, coordinador del Programa de Biogás en Nicaragua, explica que a diferencia del Cambio Climático (causado por la actividad del ser humano), El Niño es un fenómeno natural que posee cierto grado de periodicidad. Sin embargo, todavía no es posible determinar con certeza cuándo comenzará ni cuánto durará cada vez que se presenta. “Sólo es posible detectarlo cuando está activo. Puede comenzar durante el verano o el invierno, y se puede determinar que lo estamos atravesando cuando se recolectan datos durante dos o tres meses”, informa.

La tarea de recolectar dichos datos está a cargo de El Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER). Según un monitoreo que la institución desarrolló de Enero a Abril de 2014, a través de boletines de seguimiento, se explicó que aunque la mayoría de los modelos de valoración indicaban que no se produciría el fenómeno, dos instrumentos pronosticaban su aparición y sugerían que de producirse, alcanzaría su umbral en Julio, tal como alertó la Secretaría Ejecutiva del Consejo Agropecuario Centroamericano (SE-CAC) a los ministros de agricultura de la región, en Abril pasado.

Por otra parte, una actualización reciente del Sistema Mundial de Información y Alerta sobre la Alimentación y la agricultura (SMI), la FAO afirma que El Niño se presenta de cada dos a siete años, y que usualmente dura entre 12 y 18 meses. Como resultado, los episodios de El Niño causan significativas fluctuaciones del clima global, que tienen un impacto significativo en la agricultura y la seguridad alimenticia, explican.

“Existe el fenómeno porque se empieza a notar el aumento de la presión atmosférica en el Océano Pacífico en un determinado momento. De esto hay cifras estadísticas globales que van comparándose, así que cuando esos niveles suben demasiado durante un período sostenido en el tiempo, se puede concluir que El Niño se está acercando. Se toma en cuenta la temperatura y presión atmosférica”, dice Escoto.

El experto asegura que cuando el planeta atraviesa por esta sequía, el crecimiento vegetativo de las plantas es anormal, lo que produce que el rendimiento de los cultivos usualmente baje entre un 20% y un 50%, como consecuencia directa de la falta de lluvia o la caída irregular de las mismas en zonas dispersas.

La FAO también ha reportado que de los veintidós episodios de El Niño que la FAO contabilizó entre 1950 y 2013, ocho han sido calificados como débiles, ocho más como moderados, y el resto como fuertes. El más crítico hasta la fecha se reporta para el período ocurrido entre Mayo de 1997 y Abril de 1998, el mismo año en que el Huracán Mitch golpeó Centroamérica.

¿Cómo sortear los estragos?

Miembros de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (FAGANIC) informaron durante esta semana que, al menos en la zona de Somoto, se contabilizaron más de 200 reses fallecidas producto de la sequía que golpea al país. En este sentido, René Escoto identifica el traslado de ganado de una zona a otra como un arma de doble filo, pues el traslado de ganado de un potrero a otro, sin acceso a lluvia, implica la ausencia de pasto que permita alimentar a las redes en distintos puntos, lo que dificulta el proceso de ganadería.

“En las fincas ganaderas cercanas al Trópico Seco trasladan el ganado de un lado a otro. Ves al ganado flaco, completamente débil. Tenemos reportes que muestran que muchos ganaderos están bastante preocupados y prevén consecuencias para el próximo año”, expresa.

En el sector agrícola, FAO advirtió que las fuertes lluvias que se producirían a final de año podrían retrasar la plantación de cereales, por lo que tomar medidas preventivas se hace cada vez más urgente.

René Escoto recomienda promover la cosecha de agua, sea superficial o subterránea, para que los productores puedan tener vital líquido aún en el verano y durante momentos de sequía. Para él, esta es una medida que siempre rinde resultados positivos. “Una vez que estás atravesando la sequía ya no hay mucho que hacer. No podés sembrar una nueva semilla que no es resistente y no vas a cosechar agua porque no está lloviendo”, apunta.

Según el experto, el mayor dilema de países como Nicaragua es saber cuándo sembrar si se atraviesa una escasez de lluvia. “El reto está en que la situación es diferenciada por zona. La parte dramática es para los productores del corredor seco, porque allí casi podés decir que con la situación actual de El Niño caerá muy poca lluvia. Decidirte a sembrar allí puede ser un riesgo bastante grande, por eso hay que tomar las medidas de prevención correctas”.

Escoto aconseja promover la adquisición de seguros agrícolas por parte de productores y crear un sistema financiero que facilitara su acceso. Éste asegura que, bajo determinadas condiciones, un productor podría pagar una determinada cuota por un seguro, de tal manera que si se da una sequía, queda protegido económicamente.

Hasta la fecha, el coordinador del Programa de Biogás en Nicaragua identifica métodos innovadores que han ayudado al sector agrícola a enfrentar El Niño, como sucede con la venta de semillas para granos básicos resistentes a sequías. “Pero el alcance de todos estos esfuerzos es poco, se necesitan más inversiones. (Sólo) Quince por ciento de los productores están recibiendo asistencia técnica”, lamenta.

Escoto asegura que si Nicaragua tuviese un programa para tratar correctamente a los ecosistemas o bosques, El Niño afectaría de menor manera. “Si hubiera una promoción sistemática en todo el país, de sistemas productivos correctos, y que también puedan ser resilentes tendríamos otra situación. Por lo tanto, las prácticas agrícolas o pecuarias para utiizar bien los recursos naturales es una inversión ganadora de todos los sentidos, incluso económica porque el productor utilizaría sus recursos más eficientemente”, indica.

Para él, se necesita de una fuerte inversión en el sector agrícola y de capacitación técnica para productores. Según su experiencia, el compromiso por desarrollar estrategias que hagan a los productores menos vulnerables ante los fenómenos climatológicos existe, sea de parte de productores y asociaciones gremiales. “Creo que también la banca se está dando cuenta que lo mejor es invertir en créditos para inversiones agrícolas y ganaderas. Así ganamos en todos los sentidos”, alega.

Tomado de:

http://www.confidencial.com.ni/archivos/articulo/18115/alertan-por-impacto-de-el-nino

junio 25, 2014

Leave a reply