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Centroamérica debe suspender la negociación del Acuerdo de Asociación (AdA) con la Unión Europea

Los gobiernos centroamericanos y la Unión Europea han intensificado las negociaciones del Acuerdo de Asociación (AdA) que impulsan desde octubre de 2007, con el objetivo de concluirlas a finales de este mes. Esto con el deliberado propósito que el Acuerdo sea suscrito durante la VI Cumbre de Jefes de Estado de América Latina, el Caribe y la Unión Europea, a celebrarse en mayo próximo en Madrid, España.

Por su importancia y potenciales repercusiones en las economías y sociedades centroamericanas, este Acuerdo es un asunto público de interés nacional y regional. Es por ello que la Iniciativa CID ha expresado sus preocupaciones y presentado propuestas con el objetivo fundamental que el AdA contribuya al desarrollo humano y sostenible de nuestros pueblos, especialmente de sus sectores más vulnerables.

Constatamos, que a las puertas de un eventual cierre de las negociaciones, el proceso se encuentra en una etapa crítica debido a que sus contenidos y acuerdos alcanzados no corresponden con los objetivos e intereses de desarrollo sostenible de la región y que desde nuestras organizaciones hemos venido demandando. A la fecha, los aspectos negociados solamente están consolidando los grandes intereses económicos y geoestratégicos del bloque europeo, contenidos en la dimensión comercial del Acuerdo en detrimento de las prioridades de diálogo político y cooperación al desarrollo. Esto es el resultado de la falta de coherencia y responsabilidad política de los gobiernos centroamericanos al no plantear una negociación con base a una estrategia de desarrollo regional, facilitando que la UE imponga los temas, tiempos y prioridades en la agenda de negociación.

Por tanto la Iniciativa CID demanda la suspensión de la negociación mientras no se revierta la tendencia de favorecer exclusivamente los intereses europeos y se reconozcan e incorporen los genuinos intereses de desarrollo humano y sostenible de los pueblos centroamericanos. De forma especial destacamos que:

1. El contexto actual de crisis mundial -alimentaria, energética y financiera- está teniendo impactos profundos en los países centroamericanos; no obstante, esta realidad no ha sido tomada en cuenta en el proceso de negociación, restándole coherencia y legitimidad a lo negociado. El continuar concibiendo al AdA como un Tratado de Libre Comercio convencional contradice la lección aprendida de esta crisis: que el Estado no puede seguir actuando exclusivamente al servicio del mercado.

2. El AdA, en sus términos actuales, restringiría la posibilidad de promulgar políticas de Estado que promuevan el desarrollo económico y social, limitando la capacidad de los gobiernos centroamericanos de implementar acciones para superar la crisis, tal como las utilizadas por los Estados europeos.

3. La UE pretende aprovechar este proceso de negociación para obtener ventajas que no ha logrado en la OMC y en otros acuerdos comerciales, tales como Propiedad Intelectual, servicios, compras gubernamentales, entre otros; desconociendo las asimetrías entre ambas regiones y el Trato Especial y Diferenciado que exige la realidad económica y social centroamericana. Por el

contrario, insiste en abordar la negociación exclusivamente bajo el principio de Trato Nacional y la cláusula de Nación Más Favorecida.

4. En materia comercial constatamos que a la fecha la propuesta europea no ha reconocido las demandas centroamericanas de ampliar el acceso de los bienes sensibles a sus mercados; particularmente del sector agropecuario. Además, se niega a discutir los apoyos internos y subsidios que brinda a los sectores prioritarios europeos, los cuales se han ampliado para enfrentar la presente crisis.

5. En el componente de Diálogo Político, se está imponiendo una agenda que no corresponde a los objetivos estratégicos de fortalecimiento de la institucionalidad democrática, la paz y del desarrollo de la región centroamericana. En ese sentido, es importante señalar la falta de firmeza de la Unión Europea en el respeto de los compromisos establecidos en la Cláusula Democrática contenida en su Mandato Negociador. Lo anterior se evidencia en su ambigua posición respecto a la actual crisis política en Honduras. Aunado a ello, se niega a atender las demandas centroamericanas en materia migratoria, en el Fondo Económico Financiero y las salvaguardas política y ambiental, entre otras.

6. En el componente de cooperación se negocia una agenda desvinculada de los otros pilares del Acuerdo. Desarrollando con mayor precisión aquellos aspectos económicos y técnicos puntuales que facilitan la implementación del pilar comercial, y no atiende los graves problemas de desarrollo social y de vulnerabilidad centroamericanos. Por tanto, el texto es una mera expresión retórica al no contemplar plazos, montos, modalidades y destinatarios de dicha cooperación.

7. Es notoria la falta de interés y voluntad política que los gobiernos de Centroamérica le están asignando al tema del desarrollo sostenible, provocando un franco retroceso en materia laboral y ambiental con respecto a los limitados mecanismos de control y aplicación alcanzados en otros acuerdos comerciales. Sumado a ello, los mecanismos de monitoreo y participación de la sociedad civil que contempla el AdA, están diseñados para ser débiles e ineficaces.

8. La creciente disconformidad con el rumbo de las negociaciones planteada por sectores sociales de la sociedad centroamericana, productivos y algunos gobiernos, son una muestra de que el proceso de negociación no satisface las expectativas de amplios sectores de la ciudadanía centroamericana. Lo cual ratifica la urgente necesidad de suspender la negociación.

Finalmente, queremos enfatizar que a estas alturas del proceso es evidente la confidencialidad, falta de transparencia y de participación ciudadana en la negociación. Esto muestra la falta de voluntad política de las dos partes para que exista un verdadero control democrático sobre el proceso negociador.

Managua 15 de Junio 2010

abril 19, 2010

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