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Comunidades indígenas y mestizas siembran para diversificar su producción

Al menos 10 familias de comunidades indígenas y mestizas, ubicadas en la Reserva de Biosfera de Bosawas (RBB), específicamente en la comunidad Runflin, fueron beneficiadas con la construcción de un invernadero tropicalizado para el cultivo de hortalizas y vegetales (remolacha, tomate, chiltoma, rábanos, zanahoria y repollo) con el objetivo de diversificar su producción, mejorar la alimentación y generar recursos económicos a través de la venta de estos productos.

Como parte del proyecto “Desarrollo y protección de los medios de vida en la RBB ante desastres y cambio climático” que ejecuta Centro Humboldt con el financiamiento de Brot Für Die Welt (Pan para el Mundo) se logró en diciembre pasado, la construcción del primero, de 9 invernaderos tropicalizados, para el cultivo de hortalizas y cucurbitáceas (pepino, pipián, ayote, sandía y melón) en las que serán beneficiadas otras familias de las comunidades mestizas de Kayaska y Kantayawas, y comunidades indígenas de Wisuh, Nawawas, Asahwas, Amak y Samaska.

Para Victorio Barrera, productor y promotor de la comunidad Runflin, “ha sido una experiencia muy buena, estamos aprendiendo y hemos trabajado en grupo y familia. Estamos cambiando nuestros medios de vida, antes no sabíamos sembrar tomate y repollo, ahora, ya tenemos la experiencia, sabemos cómo sembrar repollo, tomate, remolacha y mejorar nuestra alimentación”.

Según Zenia Mendoza, técnica de proyecto de Centro Humboldt, hasta el momento se han cosechado rábanos, de los cuales se obtuvieron 360 frutos que fueron repartidos entre las familias beneficiadas y se espera obtener el resto de las cosechas en los próximos meses.

Este invernadero, además de ser una nueva alternativa nutricional y económica para estas familias, es manejado a través de prácticas sostenibles que garantizan la fertilidad del suelo.

“Se implementó la práctica de biointensivos, para la remoción de las capas del suelo para no erosionarlo y conservar su estructura; se hizo la preparación y uso de biofermentos, que son abonos a base de microorganismos y minerales, con el fin de darle una buena nutrición a las plantas y obtener una buena cosecha” detalló Mendoza.

Las poblaciones de la zona del proyecto son altamente vulnerables, quedando evidenciado, entre otras cosas, las recurrentes crisis alimentarias que han sufrido las comunidades indígenas y campesinas, producto de la pérdida de sus cosechas, situación que tiene su origen en la variabilidad climática que ha venido agudizándose en la última década.

Elaborado por: Angie Pérez

marzo 10, 2016

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