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La pandemia, los huracanes y la sequía aumentan el hambre en Centroamérica

Centroamérica enfrentó diversas situaciones durante el año 2020 que han puesto en riesgo la seguridad alimentaria y nutricional, principalmente de quienes habitan en el Corredor Seco de la región. Las inundaciones causadas por los huracanes y tormentas tropicales, la sequía y el duro golpe de la pandemia de covid -19 dejaron efectos negativos en la mesa de muchas familias centroamericanas.

Así lo refleja el informe “Los Rostros del Hambre en Centroamérica”, elaborado por el Consorcio de Organizaciones Humanitarias, que expone los resultados sobre la situación de seguridad alimentaria y nutricional de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. Centro Humboldt, como parte del consorcio acompañó la recopilación de datos en Nicaragua.

Las sequias de las últimas décadas le dieron nombre al Corredor Seco Centroamericano, una zona donde el hambre se volvió estacionaria y donde los Estados realizan escasos esfuerzos para mitigarla.

A la difícil situación ya existente se sumó la pandemia de Covid-19, que además del impacto en la salud, también impactó la economía de los hogares. Se establecieron fuertes restricciones de movilidad que derivaron en un efecto inmediato a quienes dependían de ingresos diarios para subsistir.

Por si esto fuera poco, el fenómeno La Niña trajo consigo una intensa temporada de lluvias. Contrario a beneficiar a una región afectada por la sequía, las intensas lluvias provocadas por tormentas tropicales y huracanes provocaron grandes pérdidas en los cultivos y otros medios de vida. Según datos de la UNICEF las lluvias afectaron a 4.6 millones de personas en la región.

El estudio se elaboró con la información proporcionada por 3,859 familias entrevistadas, en 100 municipios de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, países que conforman el Corredor Seco al norte de Centroamérica.

Los resultados de la investigación reflejan que el 86% de las familias que habitan el Corredor Seco Centroamericano despiertan y se van a dormir con hambre. Además, detalla que las mujeres y los pueblos indígenas son más proclives a padecer hambre, pues son más indefensos o tienen mayor carga familiar.

La situación en Nicaragua

Los municipios que tienen el mayor porcentaje de población con inseguridad alimentaria severa se encuentran en Nicaragua (Macuelizo con 56% de población y San Fernando con 20%), son hogares que difícilmente podrán satisfacer sus necesidades alimentarias más básicas, y requieren asistencia humanitaria de manera urgente.

El informe culmina haciendo recomendaciones a las organizaciones internacionales, Gobierno centrales y Gobiernos locales, a articular esfuerzos y destinar más recursos para las zonas más vulnerables de la región.

Puedes descargar el archivo relacionado desde el siguiente enlace: Informe-Los-rostros-del-hambre-en-Centroamerica

marzo 9, 2021

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