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Negociaciones paralelas sobre bosques y cambio climático

(Escrito por Red Observatorio de la Sostenibilidad). La Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los bosques (REDD, por sus siglas en inglés) se ha caracterizado por ser un tema dinámico, pero a la vez controversial, en las negociaciones que se desarrollan en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés). Aunque el dinamismo alrededor del proceso sobre REDD se ha perdido dentro de la UNFCCC, los grados de controversia, dudas y cuestionamientos se han incrementado de manera contundente durante los meses recientes, especialmente entre los sectores de la sociedad civil y representantes de pueblos indígenas que se han interesado en este tema.

Dichos cuestionamientos han sido mayores en los dos meses recientes a raíz de la aparición de un nuevo proceso para negociar un Acuerdo Interino sobre Clima y Bosques, el cual, según sus promotores, deberá ser desarrollado fuera del proceso oficial con el fin de agilizar la adopción del acuerdo global sobre REDD y ser un espacio más transparente, democrático e inclusivo. Las negociaciones de este acuerdo interino fueron puestas en marcha luego de la conferencia global sobre clima y bosques celebrada en Oslo, Noruega, el 27 de mayo del 2010 y, según sus impulsores, debería converger con las negociaciones oficiales durante la COP 16, a celebrarse en diciembre de este mismo año en Cancún, México.

Desde su lanzamiento, diversas redes de ONG expresamos serias reservas alrededor de las intenciones de emprender un nuevo proceso paralelo a la UNFCCC. Dichas reservas fueron expresadas incluso por quienes fuimos invitados a participar como observadores en la Cumbre de Oslo del 27 de mayo.

Para diversos sectores de la sociedad civil, los mecanismos que dieron origen al mal llamado “Acuerdo de Copenhague” brindaron señales claras sobre las intenciones de un pequeño bloque de países desarrollados, quienes en aras de evadir sus compromisos financieros y de reducción de emisiones, están implementando una estrategia encaminada a erosionar el escaso carácter democrático e inclusivo que aún le queda a la UNFCCC. Parte de dicha estrategia consiste en la creación de espacios paralelos de negociación, de los cuales no únicamente están excluidos los pueblos indígenas y las redes de la sociedad civil global, sino también los países en desarrollo cuyas posturas no son afines a los intereses corporativos de los países industrializados.

Los recientes desarrollos entorno al acuerdo interino sobre clima y bosques evidencian que la estrategia les está funcionando. Durante las dos últimas reuniones de los órganos subsidiarios de la UNFCCC, las negociaciones sobre REDD se han estancado. Mientras, 65 países desarrollados y en desarrollo han sido integrados al proceso de negociaciones del acuerdo interino, el cual funciona como un activo espacio de negociación que acontece fuera de la institucionalidad de la UNFCCC. En estas negociaciones paralelas no se ha permitido una adecuada participación de miembros de la sociedad civil ni de representantes de pueblos indígenas, y están ausentes muchos gobiernos de países en desarrollo que tienen posturas diferentes a los intereses de los poderosos grupos industriales del norte global.

A través de diversos comunicados y posicionamientos, distintas redes de sociedad civil presentes en este momento en Bonn hemos planteado nuestras reservas en relación al acuerdo interino, al igual que la urgente necesidad de reincorporar las negociaciones sobre REDD a la UNFCCC.
Adicionalmente, ha habido fuertes preocupaciones en relación al escaso liderazgo mostrado por los co – facilitadores de este foro paralelo – Papúa Nueva Guinea y Japón – y por el control que un pequeño grupo de países han adoptado sobre la negociación del acuerdo interino. Hasta este momento se han suscitado sustanciales reveses en el contenido del texto de negociación en relación a la última versión desarrollada por las partes en el marco de la UNFCCC, especialmente en materia de construcción de capacidades y en temas relacionados con el monitoreo, reporte y verificación de salvaguardias sociales y ambientales.

Entre los grupos mayoritarios de la sociedad civil global y representantes de pueblos indígenas, persiste el temor que la promoción de arreglos paralelos al proceso multilateral de negociaciones sobre el clima tome fuerza entre los países del norte y sus principales aliados en el sur. Esto no únicamente erosionaría aún más la confianza de los países en desarrollo en las negociaciones globales sobre el clima, sino también limitaría aún más la escasa transparencia que todavía existe dentro de este proceso y las posibilidades de participación de los diversos sectores.

agosto 4, 2010

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